Carta pastoral sobre la Renovación del Sacramento de la Reconciliación

Primer Domingo de Cuaresma

Marzo del 2001

Estimados Hermanos y Hermanas en Cristo,

En una reunión reciente de sacerdotes discutimos la práctica del Sacramento de Reconciliación o Confesión en las Parroquias. Unos Párrocos informaron que muchos Católicos se benefician del perdón y crecimiento espiritual proporcionado por la Confesión. Otros párrocos dijeron que unos Católicos, al parecer, tienen la impresión que ya no es necesario ir a la Confesión.

Después de la reunión de nuestros sacerdotes me pareció importante, que yo, como el Pastor Principal de nuestra querida Arquidiócesis preparara una Carta Pastoral sobre la Reconciliación o Confesión, enseñando claramente que ésta es la forma como los Católicos reciben el perdón de sus pecados.

Amigos protestantes a veces dicen a Católicos, "¿Por qué dicen sus pecados a un sacerdote cuando pueden ir directamente a Dios?" Nuestra contestación? "Este Sacramento, que ninguna otra Iglesia tiene, es uno de las cosas más grandes de los Católicos porque nos proporciona la absolución de los pecado." El maravilloso Sacramento Católico de la Reconciliación o Confesión asegura a la persona arrepentida del perdón de Dios a través de uno de los representantes especiales de Dios, el sacerdote.

Me recuerdo del niño pequeño que tenía miedo a la tormenta y al relámpago. Una noche, cuando dormía, una tormenta violenta azotó los cielos. Despertó aterrado y corrió llorando hacia la alcoba de sus padres. Su madre trató de calmarlo. "Jaimito, te dije que Dios te ama y que está siempre contigo. No tengas miedo. Nunca estás solo." Jaimito contestó, "lo sé, Mamá, que Dios me ama y escucha a mis oraciones. Pero a veces necesito a alguien con piel!"

Todos necesitamos a "alguien con piel." Cuando hemos pecado necesitamos abrir nuestros corazones a otra persona--- "a alguien con piel." Para los Católicos ese "alguien con piel" es el sacerdote, ordenado por la Iglesia para representar a Jesús y a la Iglesia misma. "Alguien con piel" de quien podamos pedir el perdón de Dios y escuchar que se nos concede.

¿Dónde en la Biblia da Jesús el poder a los sacerdotes para perdonar pecados? En Juan capítulo 20, versos 21-23, Jesús dice a sus apóstoles, "Como el Padre me ha enviado, así Yo los envío... receivan al Espíritu Santo. A quienes perdonen sus pecados les serán perdonados; y a quienes se los retengan, les serán retenidos." Jesús claramente esperaba que los sucesores de los discípulos continuaran su trabajo--- de predicar--- orar--- y perdonar nuestros pecados cuando estamos en verdad arrepentidos de ellos.

El Nuevo Testamento dice a los primeros cristianos, "Confiesen sus pecados el uno al otro, y oren unos por otros, y ésto les curará." (Santiago 5:16). Este consejo es tan importante hoy como lo era entonces.

Los Católicos no confiesan sus pecados a un sacerdote en lugar de a Dios. Confesamos a un sacerdote que representa a Dios. La oración de absolución que el sacerdote ora mientras administra al Sacramento dice, "Yo te absuelvo de tus pecados en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo." Es en el nombre de Dios que el sacerdote perdona, no en el propio.

Cuando los Católicos reciben el Sacramento de Reconciliación tenemos la oportunidad, no sólo de ser perdonados, sino también de recibir consejo del sacerdote para vivir una vida cristiana mejor. Es una fuente de conversión y crecimiento espiritual para nosotros.

¿Con qué frecuencia debe uno recibir el Sacramento? El nuevo Catecismo de la Iglesia dice que por lo menos una vez a un año. Pero ésto es lo mínimo. Se requiere que recibamos el Sacramento cuando estamos concientes de pecado serio o mortal, antes de que podamos recibir la Sagrada Comunión. El Sacramento nos prepara a recibir al Señor Jesús dignamente. Unos ejemplos de pecado mortal sería el faltar culpablemente a Misa el Domingo, el aborto, el adulterio y otro pecados sexuales, drogas y el abuso de alcohol, robo grave, o faltas contra la caridad o la justicia. Se requiere que confesemos todos los pecados graves de los que estamos concientes, porque por su naturaleza nos separan de Dios. Debemos ser honestos con Dios o no se perdonan nuestros pecados. Que trágico sería no procurar el perdón de la Confesión y morir en pecado serio.

Siento gran compasión hacia aquellos que no pueden recibir los Sacramentos porque están en un matrimonio no reconocido por la Iglesia. Personas en esta situación deben hablar con su Párroco o Diácono sobre la posibilidad de validar su matrimonio por nuestro Tribunal Matrimonial. Nuestro Tribunal regresa a cientos de parejas a la vida sacramental de la Iglesia cada año.

Muchos sacerdotes oyen confesiones, no sólo los sábados por la tarde, sino también en servicios penitenciales comunales durante la Cuaresma o Adviento cuando varios sacerdotes asisten al párroco puesto que muchas personas vienen al Sacramento. Una celebración comunal del Sacramento ofrece una oportunidad rica para experimentar la naturaleza social del pecado y del perdón.

Hace varios años se hizo una experimentación con la absolución general, donde se daba la absolución sin antes confesar personalmente sus pecados a un sacerdote. No hay duda que ésto se hizo con buena fe, sin embargo la Iglesia lo ha aclarado que ésta sólo está permitida en circunstancias de emergencia tales como guerra o catástrofes naturales.

Unos católicos dicen que no van a confesión porque no tienen pecados serios que confesar. Pero el Sacramento es para pecados veniales o menos graves también y todos somos culpables de éstos. La confesión es una manera de humillarnos ante Dios y conquistar nuestro orgullo.

Algunos de ustedes tal vez hayan tenido una mala experiencia al ir a la confesión y no quieren volver. ¡No permitas que ésto te detenga! Nuestros sacerdotes han crecido en sensibilidad pastoral y bondad y quieren ayudarte a reconciliarte con el Señor. Los sacerdotes saben que tambien ellos son pecadores.

Muchas personas sufren bajo la culpa de pecados del pasado, y encuentran alivio al decir al sacerdote sobre estos fracasos en la Confesión. Esto es sycologicamente saludable. Saben que el sacerdote nunca dirá a nadie lo que dijeron en Confesión. La confidencialidad del Sacramento es tan importante que el sacerdote nunca no podría revelar los pecados de alguien ni siquiera para preservar su propia vida.

La Iglesia insiste que personas tengan opción al ir a la Confesión, ya sea anonimamente detrás de la cortina o cara a cara con el sacerdote. Estas opciones deben estar disponibles en todas las Iglesias.

Es claro que el ser un Católico fiel incluye la recepción del Sacramento de la Reconciliación. Algunos de usted tal vez no lo hayan hecho por cinco, diez, o más años. ¡Deja que esta Cuaresma sea un tiempo para volver al Sacramento! Si estás inseguro sobre cómo ir a la Confesión, sólo pregunta al sacerdote que te ayude. Saldrás del Confesonario con un alivio y una tranquilidad que no puedes imaginar. Sí, todos nosotros podemos decir a Dios que nos pesa en nuestro corazón. Pero sólo el católico que tiene el buen sentido de confesar regularmente tiene la alegría del corazón de oir a "alguien con piel" dicirle esas confortantes palabras, "Tus pecados te son perdonados, véte en paz!"

Atentamente en el Señor Resucitado,

Excelentísimo Michael J. Sheehan

Arzobispo de Santa Fe

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